Autora Ecuatoriana
Catalina Sojos
Ecuador
Cuenca 16-Abril-1951

ESCRITO EN ABRIL
tú eres eva; aquella que alimenta la pérdida
total; la imposeíble; tú eres adán que hace
nacer su rostro de dormido; poseso, imperturbable, inmóvil;
al fondo de ti corren los hijos sin memoria; aquellos que no
recuerdan su muerte voluptuosa y despiertan en el lugar del amor
tú eres Babel y Delfos; pitonisa de la primera confusión
y del único desamparo; eres Leda y el cisne entrelazados
más allá de tu nombre; eres el cuerpo que se resiste
al gris.
tu oficio es conjurar y exorcizar; contra ti las palabras
y lo que queda del silencio
ARENA
Cuando el hombre llegó me ofreció un ramo de
rosas, yo deseaba un
espejo; me negué a aceptarlas.
Sonrió y se marchó en silencio.
Pasaron seis meses hasta que apareció con un violín,
yo deseaba una esfera; me negué a aceptarlo.
Sonrió nuevamente y se marchó en silencio.
Anoche volvió, me entregó una espina.
La acepté silenciosamente, entonces el hombre se deshizo
delante de mis ojos atónitos.
Ahora cargo mi espejo, mi espacio y mi espina pero sigo deseando
la arena de su cuerpo que desapareció con la última
ofrenda.
VARIACIONES SOBRE UN TEMA DE CAVAFIS
Con qué desmayo
recogiste uno de tus cabellos
extraviados en la lujuria
mientras - sabías -
esperaba el próximo turno
sin embargo cuánto darías
por volver hacia aquel lecho
y que las monedas te recobraran
la Alejandría perdida
MILONGA
y dijo ella:
todo penetra en mi, hecha raíces, la sombra que devora
mi garganta, ese claro de sol entre la niebla, la muerte desgranándose
en la selva.
todo provoca mis concavidades, el recuerdo que yace inerme entre
los muslos, la caída del agua.
soy una virgen encendida que oficia lunas negras, abre mi tiempo,
toma las llaves de mi reino, sé imagen que colma y seré
toda espejos.
él avanzó tres pasos
y la noche creció más allá de sus manos.
la celebración ha fluido de oscuros recipientes, enlazados
en alguien descendieron los cuerpos del amor
y enrojeció la noche
con un algo de dios
entre las ruinas
TRES MUJERES
PRIMERA VOZ
Al ángel que robamos se le ha caído la arcilla
que cubría su corazón. Ángel de madera no
ha sido capaz de vencer el paso del tiempo. Lo tengo frente a
mi cama y sus mejillas, las rosas de sus senos, su ombligo contemplan
las polillas en mi cuerpo.
SEGUNDA VOZ
existe una diosa en el rescoldo de la llama. la miro y huye
quemándome las pestañas. arde y crepita aquella
que se hechiza a sí misma con la luna llena. los animales
giran a su alrededor. veinte y ocho círculos marcan el
laberinto.
como un trazo obligado de la belleza mírame en el cuerpo
de la noche muerta.
TERCERA VOZ
jamás olvides las marcas de tu epitafio en la arena.
ARREBATO
aúllan los rostros de aquella que desciende
hacia el lugar más alto de la noche
un gato blanco hunde sus zarpas
en los que danzan imantados por la calamidad
miro a la niña que olvidé con mi nombre
sollozar detrás de la puerta
mientras la dama de los perros
devora mi corazón
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