LA ENFERMEDAD
Cuando el peso de la nieve
es tomado por el sol
la hierba se levanta
con la simple alegría de existir.
Yo soy la hierba
cuando el peso de mí mismo
se desvanece
en la verdad del instante.
Pero me atrapo
siempre me atrapo
vuelvo a ser yo mismo otra vez
y escribo palabras como estas.
Veladas reflexiones de la vida
de la experiencia más allá del lenguaje
de la felicidad que es asesinada
siempre asesinada cuando es nombrada.
Y me he atrapado una vez más
un contagio esparcido por palabras
y la poesía aparece como fiebre
como síntoma de alguna enfermedad.
.....
SUS OJOS
Me paro detrás de un árbol.
Un carro, dos carros, tres carros pasan.
Deseo escapar del poder;
del poder de sus ojos.
La vergüenza se vuelve una pequeña cosa
la primera vez que te doblas
a la orilla del camino
para recoger una lata o una botella;
la tomas y la pones en tu mochila
sin vacilación, sin esperar
a que el tráfico cese.
Pero la primera vez, décima vez, milésima vez
aun sabes que te ven, que te observan.
Lo sabes con o sin vergüenza.
No eres inmune a sus ojos.
Sus ojos son una parte de tu creación
como seguramente lo fue tu madre.
Así, a veces caminas por la noche
cuando puedes ser aquello que quieres ser;
o quizás, más importante,
puedes evadir ser aquello que no quieres ser.
Tú puedes ser nada
Nada, solo vida en movimiento,
......................................./mente pensativa,
alma en asombro mientras atisbas las estrellas:
hasta que, por supuesto,
............................/los faros de los carros aparecen
y los astros te escupen de vuelta a la tierra.
Entonces me paro detrás de un árbol
pensando que puedo escapar,
pero sus ojos están allí, de todos modos.
Y así, otra vez me convierto
en algo que no quería ser
un hombre que se esconde detrás de un árbol.
.......
LAGO SUPERIOR
Hubo silencio
en el estallido de las olas
en el rugir de los árboles
en el viento tirando de mi chaqueta.
Me senté sobre las rocas
con mi vientre lleno
........................./de frutas silvestres
observé gaviotas en los farallones
arcoiris en la espuma.
Hubo quietud
en todo ese movimiento
en ese grito hermoso
que calmó mi alma.
Estos pensamientos no son míos
no blasfemo a la belleza con nombres
no escribo un poema
o recito una plegaria.
Estuvo el sol sobre mi rostro
y todo ello fue superior
a cualquier descripción,
idea, convicción.